Clotario Blest

El historiador Gabriel Salazar ha sostenido que Clotario Blest fue la continuación natural de Luis Emilio Recabarren, «en su trabajo, pensamiento y acción política, desde los trabajadores y para los trabajadores».76​ Uno de los aspectos que el dirigente defendió fue la acción directa, entendida por Salazar como la resolución de los problemas por sí mismos, «sin esperar que el Estado lo haga o forzando al Estado para que lo haga».77​ En uno de sus discursos, Blest señaló:

Ya no creemos más en el sufragio electoral como posible pócima milagrosa: sólo una izquierda revolucionaria, como la que hoy estamos dando por inaugurada podrá efectuar realmente la transformación de las estructuras sociales y políticas, a base de la acción directa del pueblo organizado, sólo así podremos vencer a la oligarquía prepotente, pues ésta no trepidará en defender a sangre y fuego sus privilegios económicos y políticos.78

Blest fue crítico de los partidos políticos y sus formas de organización, optando por los llamados movimientos políticos, que se caracterizaban por tener «estructuras más ágiles, con poca vocación de burocracia, organizadas a la manera que lo desean sus integrantes, con escaso o nulo apego a las normas vigentes sobre constitución de organizaciones políticas».78​ En un discurso de 1960, realizado en la Conferencia Nacional de la CUT, el dirigente sostuvo que los partidos políticos poseen una «actitud y conducta sectaria», y que se encuentran «empeñados exclusivamente en una carrera proselitista de tipo electoral».79​ Por este tipo de declaraciones y su vinculación con Ernesto Miranda, Blest fue catalogado despectivamente de anarquista por sus opositores de izquierda y derecha.

Como católico practicante, Clotario Blest defendió la imagen de Jesús Obrero, ligado a un pensamiento social cristiano.80​ Según el autor Maximiliano Salinas, «ante el Cristo Rey, propugnado como un emblema contra la descristianización de la sociedad impulsada por el ideario liberal, él reacciona con la imagen del Cristo Obrero, un Jesús no restauracionista, sino humilde e identificado con los humildes, los plebeyos, los trabajadores».

Extraido de Wikipedia